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No puede pensarse la comunicación popular sin una relación directa con el software libre

Entrevista a Daniel Cotillas, coordinador de Comunicación del proyecto mARTadero. Por Jonatan Almaraz

Si tuvieras que explicarle que es el SL a un hombre de las cavernas. ¿Cómo lo harías?

¡Vaya reto! Supongo que de la misma forma que intento explicarlo siempre, es decir, de manera analógica. Tomaría seguramente el caso del fuego. Supongamos que tras su descubrimiento, no todos los hombres tenían el conocimiento para lograr encender un madero y hacer uso de él, por lo que cada vez que alguno deseaba calentar su choza, debía ir en busca de aquel que había logrado encontrar la técnica para su uso.
Entonces le preguntaría al cavernario dependiente de este saber: ¿te imaginas si pudieras por tus medios encender el fuego? O aún más allá ¿eres uno de aquellos que ha soñado con la revolucionaria idea de utilizar esta herramienta para cocinar un mamut y lograr una digestión más rápida y efectiva de tu carne?

Intentaría explicar que un bien compartido, como puede ser el fuego, multiplica el alcance de sus logros, cuando son varias cabezas las que se ponen a pensar en qué usos darle. Si nuestro hombre de las cavernas logra hacer que se le traspase el secreto del fuego (es decir, se abra el código) éste tiene la total responsabilidad de seguir compartiendo a otros que quieran seguir pensando qué nuevos usos le pueden dar.

En sí es cuestión de entender que en nuestro caso el software está hecho de información bruta, pero que cuando lo hacemos libre, es cuando se convierte en conocimiento.

Es todo un proceso bastante complejo el hecho de entender que la gestión del conocimiento no es sólo disponibilizar información, sino que, además, existe una importancia primordial el uso que le damos.

Ahora, el problema vendría cuando le tuviese que explicar que para que sea un fuego libre se deben cumplir cuatro libertades. Pero eso creo que lo dejaría para una segunda etapa antes de que empiece a preguntarse si podría o no, comerme a las brasas para el almuerzo.

¿Qué significa para ti el Software Libre?

Como soy comunicador veo el software libre como una metáfora de las formas en que podemos construir sociedades, muchas, muchísimas. Hemos tendido tanto a la homogeneización que se estaba haciendo realmente aburrido el siglo XX. Un comunicador tiene el reto de construir las bases sobre las cuales pueda haber un diálogo de construcción y generación de conocimiento entre diversos grupos. El software libre, por tanto, no es coto exclusivo de programadores y técnicos (¡en absoluto debe serlo, por favor!) sino que da un lineamiento de acción que tiene más que ver con un pensamiento aplicable a esa construcción social que a resolver un problema técnico.

Son muchas las personas que ya han hablado sobre la importancia de entender el software libre como un cambio de paradigma ético y no técnico, y es ahí dónde está la clave.
Para mi significa ante todo una forma de mirar al mundo. Una forma creativa, sencilla y honesta hacia lo que cada uno hace y lo que puede hacer con lo que otro sabe. El software libre nos ha colocado en un paradigma que más bien tiene poco de novedoso. Sus principios te dicen: si sabes algo déjalo volar, hazlo
libre, y si agarras lo que otro sabe, no te guardes para ti aquello que puedas crear de nuevo. Cuando digo que no es novedoso es porque si la humanidad no se hubiese movido bajo estas lógicas, ¿dónde estaríamos ahora? Tuvo que llegar una revolución más técnica como es el Internet para permitir la interconexión de muchas personas separadas en el espacio que estaban pensando que algo no marchaba bien en el paraíso de las patentes.

¿Cómo te sumaste al movimiento/comunidad que propone la filosofía del Software Libre?

Por la madre de todos los inicios: la curiosidad. Hace unos doce años trabajaba para una multinacional en Francia creando su página web además de algunas herramientas digitales. Lo recuerdo con bastante dualidad.
Por un lado me sirvió para aprender muchísimo de aspectos técnicos, pero por otro sabía que algo no marchaba bien en esa lógica empresarial. De esa forma es que empecé a escuchar e interesarme sobre la Cultura Libre.
Surgían las licencias Creative Commons y leía mucho sobre eso tan complejo que es la libertad. Me llevó un buen tiempo llegar a entenderlo¡no te creas!

La vida me trajo hasta Bolivia y empecé a colaborar en un espacio como el mARTadero. Único en muchas cosas pero sobre todo en la posibilidad de encontrar gente con quien discutir, plantear retos de construcción social y poder pensar y hacer aquello que crees que es lo más pertinente en la época que te ha tocado vivir. Y así, los ecos de la Cultura Libre y la ética y lógica detrás del software libre fueron encaminando varias de las estrategias de comunicación, que todavía hoy, casi diez años después, siguen siendo el motor de muchas acciones transversales, tanto sociales como artísticas.

Entonces, más que sumarme a una comunidad existente creo que me pasó como a tanta otra gente como yo en su época, que ni sabía que estaba siguiendo una filosofía determinada: crear con otras personas, abrir los códigos de sus creaciones, permitir la copia y redistribución. De hecho, después de todo este tiempo, si pudiera encontrarme con todas las personas con quienes trabajé en mis inicios, me animaría a decirles que, además de buscar en las redes digitales, también lo hagan en sus barrios y plazas, donde seguramente habrá mucha gente con la que puedan conversar. Pero al mismo tiempo, resaltarìa que no luchen por imponer un camino u otro. Que lo que valen son las ideas, y cuánto más abiertas, complejas y contradictorias, mejor.

¿Como argumentarías esta frase? “En el Software Libre hay que migrar cabezas antes que las computadoras”

Si te doy un martillo hecho en una impresora 3D en Ouagadougou dentro de un espacio hacker que se descargó los archivos de una comunidad libre de Suecia y han usado productos 100% ecológicos para su construcción y han
vuelto a subir los planos a su web para que otros puedan replicar esa maravilla de martillo y con él me partes las rótulas porque no te gusta mi aspecto, no creo que hayamos resuelto los problemas de fondo.

Por otro lado, si te compras un martillo en la ferretería de la esquina con los pocos ahorros que has podido generar en los últimos tres meses en tu trabajo mal asalariado en una franquicia de comida rápida conocida por el maltrato animal y lo nocivo de alimentarte con sus productos transgénicos y construyes mesas para que los niños de tu barrio puedan aprender a jugar al ajedrez, pues seguramente sea un primer paso.

Por ello, la clave es un cambio de mentalidad sobre lo que hacemos con las cosas que tenemos, queremos y creamos, para así, poder desarrollar una actitud crítica sobre el cómo las conseguimos. Creo que ahí está la clave para hacer una migración, que en todo caso, lleva su tiempo. Te lo dice alguien que escribe sobre un computador Apple, que migrará cuando la obsolescencia programada llame a su puerta, pero que de momento no cree estar haciendo algo absolutamente erróneo. No hay nada peor que los absolutismos ideológicos de hecho.

¿Qué es el hacking y qué significa para ti?

Los medios tradicionales nos han querido convencer de que el hacking tiene que ver con la maestría de las técnicas digitales para infiltrarte en un sistema o computadora ajena… ¡nada más lejos de la realidad!

Si aplicamos la idea del hacking a la informática pues nos tendríamos que leer un par de entradas que hablen de eso del red hat, black hat, white hat, etc. Pero es una mínima parte.

Daniel Cotillas

En línea con mis anteriores respuestas, el Hacking es una forma de poner en práctica el modo que tenemos de entender el mundo. Por ello, el feminismo, la ecología, el trabajo social, la poesía, son todas ellas formas de hackear los modos tradicionales de hacer, y por tanto, de pensar.

Daniel Cotillas

Coordinador de Comunicación del proyecto mARTadero

Entonces, para mí el hacking sería una forma en que podemos construir nuestras vidas, sociedades y relaciones. El uso de la curiosidad para aprender de qué manera podemos estar más de acuerdo con principios como la sostenibilidad, la economía colaborativa o la comunicación abierta, porque a través de esa curiosidad nos estaremos preguntando constantemente ¿cómo puedo hacer para cambiar, mejorar o modificar algo?
Y ese algo puede ser desde nuestra bicicleta hasta nuestra relación de pareja. El Hacking es una actitud para mirar abundancia donde nos quieren hacer ver escasez. Es buscar, por nuestros propios medios, soluciones contextuales y creativas a hechos cotidianos.

¿Puede pensarse el Software Libre relacionado a la comunicación popular?

Más bien creo que no puede pensarse la comunicación popular sin una relación directa con el software libre. ¿Qué nos dice el software libre?
Comparte, difunde, mejora cuanto puedas aquello que yo he hecho y mantén siempre libre lo que has logrado para que otros sigan aprendiendo y replanteando de nuevo.

Por una parte, no entendería a un colectivo de comunicación popular que, por ejemplo, haya logrado una técnica increíble en la edición de audio para programas callejeros, o la creación de micrófonos de bajo costo, y no quieran compartir ese conocimiento para que yo pueda aplicarlo en mi comunidad. Y por otra, si fuese una empresa la que quiere patentar lo que un medio popular sabe, para venderlo e impedir que otros hagan copia de ello, y directamente no existiese una negativa ante tal propuesta por parte de un colectivo de esta naturaleza, tampoco lo entendería. En
ambos casos sería hacer exactamente lo contrario de lo que plantea el software libre.

Creo que los colectivos de comunicación popular se piensan desde una lógica de software libre, lo que pasa es que todavía no lo saben, o no les han logrado explicar bien que esto no va de maquinitas, cables y computadoras.

¿Sería necesario que los medios populares usen y propongan Software Libre?

Sería genial, absolutamente, pero sin que la ausencia inmediata de ese uso suponga una condena. ¿Por qué digo esto? En todos estos años he podido comprobar la complejidad de las comunidades de software libre, que como en cualquier otra, siempre te encuentras de todo. Los más puristas, los que están ahí por el código, los que no tienen un lugar
mejor dónde ir, los que encontraron buenos amigos, y los que están batallando su propia lucha personal por la libertad del universo.

Cuando los medios populares entran en contacto con personas del mundo del software libre se genera un problema básico de la comunicación: la descontextualización. Cada uno parte por su lado, dando por hecho que se están haciendo entender, y la mayoría de las ocasiones es algo que no ocurre.

Los medios populares llevan años (muchos) haciendo las cosas de una manera, y en muchas ocasiones es con software privativo pirata, aunque su información y gestión del conocimiento sea en esencia libre. Las comunidades de software libre (a veces) creen que han encontrado el santo grial de la libertad y llevan un mensaje de salvación. Cuando se
juntan y no hay intermediación, es decir, comunicación entendida como esa generación de procesos de intercambio, es posible que el quiebre sea bastante duradero.

Por ello, de inicio, creo que es tan necesario que los medios populares usen y propongan software libre como que los activistas de software libre se nutran de información desde los medios populares y comprendan que cuando hablan no todo el mundo les entiende. Eso sería un gran paso para un futuro entendimiento. Creo que antes de usar y proponerlo, es importante entender que usar software libre es también una forma de construcción política social, y una muy poderosa.

¿Será posible aportar desde el Software Libre a una construcción política distinta a los modelos actuales? Me refiero, El Software Libre como movimiento político debe estar presentes en la discusión sobre una alternativa al capitalismo?

Sobre todo desde los cambios de mentalidad y prejuicios en los que vivimos. Escucho mucha dialéctica en latinoamérica al hablar de otra construcción políticacomo alternativa al capitalismo. En este sentido me parece más importante mirar desde una óptica más amplia, donde si bien están muy presentes las problemáticas históricas de las clases sociales, ya no podemos bipolarizar el mundo en izquierdas y capitalismos. Las construcciones políticas deben pasar por un momento en el que se pluralicen. Las fronteras, las naciones, la política estatalista, etc. Son términos que quedan obsoletos en el paradigma social interconectado y plural en el que pretendemos vivir. El software libre trae consigo un movimiento mucho más potente que el político. Y con esto me refiero al ético, porque con él podemos construir esas políticas, pero no viceversa. Es parte también de la contradicción, en muchos casos creativa, en la que vivimos. “Sí, aquí estoy, hablando de software libre desde mi Apple, pero bueno, ni modo, voy despacio porque voy lejos” me digo a mi mismo asumiendo tales contradicciones. Y mientras que escribo esto, presidentes de naciones consideradas anticapitalistas en Latinoamérica arrasan con sus ecosistemas y recursos naturales.

Por ello, una alternativa a los lugares comunes de la discusión política es ahora mismo tan pertinente y necesaria como una buena comprensión de qué es el software libre.

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